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Opinión: Los Pies en la Tierra por Carlos Rodríguez Di Bella

Los Pies en la Tierra.

Por Carlos Rodríguez Di Bella.

CarlosAprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.” Nelson Mandela,  extracto del libro “Camino Hacia la Libertad”

Como cada miércoles amable lector, es un placer saludarte a través de este espacio, esta ocasión quiero dedicar estas líneas a un tema por demás sensible y lleno de ambigüedades sobre todo de carácter social; me refiero a la ética en la Función Pública.

¿Cuántas ocasiones hemos denostado el actuar de los funcionarios?, ¿Cuántas veces hemos reconocido el trabajo de los mismos?, ¿Qué es en realidad lo que nuestros ojos perciben y conceptualizan de los Funcionarios Públicos?.

La sociedad en general tiene la percepción negativa y adversa del quehacer de la Función Pública  debido a los problemas de corrupción, opacidad y discrecionalidad, y a la deficiente cultura de rendición de cuentas en el sector público.

Pero; ¿Qué hay de aquellos funcionarios que si responden? ¿Qué hay de aquellos ciudadanos involucrados y distinguidos que se integran a la función pública como actores de la sociedad?, la respuesta es muy clara:

Altos índices de seguridad, espacios públicos dignos y funcionales, fomento a la educación, alta capacidad de resiliencia ante el embate de desastres naturales, inversión privada, generación de empleos, eficacia en los procesos administrativos, confianza de la gente reflejada en la recaudación, Ciudades y Estados distintos y distinguibles de todos aquellos en donde los habitantes de una circunscripción, no generan ciudadanía, donde no se involucran en los procesos del gobierno.

Hoy en día el crecimiento de nuestra sociedad, el cambio demográfico, ha modificado el perfil de nuestra sociedad, en consecuencia, el aumento de  demandas sociales que presentan condiciones distintas  a las que se tenían en el pasado.

Las distintas formas de pensar generan diferentes demandas sociales, estas requieren un cambio de actitud y de aptitud del Funcionario Público, concepto que se traduce en formular estrategias de políticas públicas acorde a las necesidades y exigencias del conglomerado social y la influencia de su entorno y el tramado social.

Requerimos una reingeniería en la estructura y la conceptualización de la función pública, fortaleciendo las bases morales; lealtad, honradez, cortesía, honor; mismas que en consecuencia y de manera contundente fortalecerán las estructuras Institucionales, modificando la percepción de los Ciudadanos hacia los Funcionarios Públicos y arraigando el compromiso de los  mismos para con la Sociedad.

Es importante observar en el proceso de fortalecimiento, la inclusión de mecanismos que refuercen en el actuar cotidiano del Funcionario Público las bases morales que mencionó líneas arriba, y que son fundamentalmente doce: Humanismo, Equidad, Cambio, Inclusión, Sustentabilidad, Competitividad, Desarrollo Regional, Apego a la Legalidad, Gobernabilidad, Federalismo, Transparencia, y Rendición de Cuentas.

En conclusión queridos lectores,  el Funcionario Público debe ser un ejemplo de moralidad, donde el cumplimiento del deber y el orgullo de ser Servidor Público, se debe vivir día a día para recobrar la confianza de la ciudadanía.

Recuerden que los Funcionarios que operan detrás de un escritorio son inmunes a cometer errores, equivocarse esta estrechamente ligado a trabajar en la actividad pública, siempre que estén dispuestos a analizar su actuar  desde un modo autocrítico, adquirirán la experiencia y sobre todo el reconocimiento de la sociedad como personas entregadas y comprometidas.

Hasta la próxima y recuerda que espero tus comentarios a través de mi cuenta de twitter @fenixtroy o en el correo carlosdibella@me.com, que tengas una excelente semana.

Un comentario:

  1. Buen dia, me parece muy interesante el tema , indudablemente hace falta reconocer al buen funcionario en su actuar ético y comprometido. Y también es responsabilidad de la sociedad exigir que todo funcionario se conduzca con valores y directrices éticas , honestas y plenamente morales para el fortalecimiento de la función pública y mejorar la calidad de la sociedad a la que se deben. Excelente columna felicidades.

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