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Opinión: «La guerra sucia nos ensucia a todos» por América Vizcaíno

La guerra sucia nos ensucia a todos

Por América Vizcaíno.

americaEl juego electoral se ha convertido en un juego voraz y descarnado, ya no les importa la persona ni la integridad de su familia, y al poner en evidencia comportamientos indeseables también ponen en evidencia la inseguridad de los contendientes y la falta de solidez de los partidos.

La guerra sucia los está ensuciando a todos, desprestigia a los candidatos, ocasiona desconfianza y evidencia la falta de legitimidad social.

Los escándalos que estamos presenciando se dan en un ambiente de brutal competencia que indigna a todos, si los partidos o los candidatos son desleales con sus contendientes, serán desleales con los ciudadanos, están dispuestos a todo para alcanzar el puesto y no les importa lo que pensemos, somos espectadores de comportamientos inmorales y lo permitimos, socializamos las injurias circulando en las redes sociales los escándalos, porque nos parecen llamativos o por que el involucrado es de otro partido, en esta contienda todo se vale.

A los ciudadanos no nos debe valer, debemos levantar la voz, no debemos acostumbrarnos ni debemos admitir que «así son todos, una bola de rufianes»  y si son rufianes ¿por qué votamos por ellos? ¿Lo hacemos porque son miembros de mi mismo partido y hay que promover al candidato? ¿O por qué «todos son iguales y no hay a quien irle»? ¿O por qué un partido es mejor que otro? ¿En qué basamos estas suposiciones? ¿En qué basamos nuestro voto?

Si los partidos no depuran a los miembros deshonrosos, continuarán reciclándolos de una elección a otra, si callamos, si permitimos que nos gobiernen candidatos o funcionarios reciclados, los volveremos a tener en un puesto o en otro y nada va a cambiar; mismas personas, diferentes puestos.

¿Qué nos dice el que siempre sean los mismos candidatos?

Significa que las elecciones internas no son democráticas o que reciclan candidatos porque no tienen con quien más salir a las contiendas. En ambos casos las alternativas para los ciudadanos son muy limitadas, ¿acaso los partidos no tienen gente nueva, digna e integra? ¿La mafia partidaria se hereda, se transfiere y se perpetúa?

Ante la falta de propuestas, de diagnósticos, de datos duros, ¿cómo elegimos candidatos? ¿Los ciudadanos debemos elegir entre los mismos de siempre o el que salga mejor en la foto? ¿El que tenga más publicidad, el más carismático?

Si los partidos no tienen candidatos con integridad, profesionalismo y capacidad de servicio, continuaran desacreditándose, perdiendo la confianza de la ciudadanía y perdiendo legitimidad.

Ante el desprestigio de algunos miembros de los partidos solo vemos el lodo y no podemos diferenciar al candidato de su partido. En todos los partidos hay personas honorables, inteligentes, capaces, ¿por qué su partido no les permite contender? ¿Por qué tienen que limitar la votación al partido e ignorar al candidato?

Los escándalos de corrupción han afectado a todos los partidos y a todos los candidatos, me llama la atención el silencio o la indiferencia de los partidos y de los implicados; ningún miembro de ningún partido, ninguna persona ha hecho algún posicionamiento moral respecto a la conducta de los implicados, sea de un partido o de otro. Recientemente un partido lo hizo en el último “videoescándalo”, no sé si por que el suceso también fue un evento público nacional que afectaría el voto, o por que veremos un liderazgo moral, como lo deberíamos ver en todos los partidos.

Ante los “videoescándalos” lo que les preocupa a todos los partidos y a los implicados no es la indignación publica, sino la violación a su «privacidad «pero ninguna persona de ningún partido se indigna por la conducta de los vigilados; se puede robar, tergiversar, vigilar, etcétera siempre y cuando nadie lo haga público aunque todos lo sepan.

El problema no son los vídeos ni las grabaciones, si fueran personas dignas y honorables nadie los estaría grabando y si los grabasen nadie los estaría criticando.

El problema es que nos importa más el escándalo que los agravios a la sociedad y que a los partidos les importa más las apariencias que los principios.

¿Que nos ofrece uno u otro partido? Muy poco, su silencio los hace cómplices y esa complicidad los hace responsables del deterioro moral, social y profesional de sus militantes.

Son cómplices porque al ganar un partido u otro, el que llega al poder con sus funcionarios no denuncian las tropelías cometidas por la administración anterior, no demandan ante tribunales los ilícitos cometidos, acuerdan, pactan y callan.

Todos los partidos hacen lo mismo, todos son iguales, ¿dónde está la rectoría moral del partido hacia sus militantes y ante sus funcionarios?

No hay diferencia entre los partidos, hay negociaciones; no hay líderes porque no existe liderazgo moral, no hay progreso porque tenemos una abrumadora pérdida de valores.

¿Cómo puede haber progreso y cambio, si todos temen señalar, denunciar, demandar, oponerse?

Los partidos no nos gobiernan, nos gobiernan personas; votemos por la mejor persona.

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