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Opinión: «El desencanto y la frustración ciudadana» por América Vizcaíno

El desencanto y la frustración ciudadana

Por América Vizcaíno. 

ame1Muchos militantes que con dignidad, trabajo y sentido social encuentran dentro de su partido su razón de ser, de servir, de tener la oportunidad de extender ese servicio hacia la sociedad, esos militantes que con gran interés, decisión y convicciones ven que en su partido tendrán oportunidad de contender y de representarnos, se estrellan con la realidad: porque dentro de los partidos no existe democracia. Y si al interior de las instituciones no existe diversidad, las instituciones envejecen, los funcionarios envejecen en el partido y los candidatos emanados de los partidos envejecen en los puestos. No hay competencia por que la norma es someterse al partido, el sacrificio de uno en beneficio de los otros, pero esos sacrificios, sacrifican al país; lo anclan en el pasado con instituciones decrépitas con problemas ancestrales embalsamados por la indiferencia, nos acostumbramos y aceptamos designios, paradojas, decretos y candidatos.

Los estatutos, los ideales del partido, los discursos, la lucha a través de su partido en contra del partido de «oposición » que transa, indigna e impone estándares y candidatos , es un referente de desigualdad entre los miembros del otro partido, pero no del mío; la lucha entre los miembros del mismo partido sacude brutalmente a los militantes, porque ellos viven al interior de su partido una oposición que transa, indigna e impone estándares y candidatos, los enfrentan a esa «oposición » dentro de su mismo partido que les impide ascender, proponer y ser candidatos. Los ideales se hunden porque esa oposición no permite que la nueva militancia renueve al partido y permita tener candidatos de mentalidad independiente que se han curtido ,han adquirido experiencia y conocimientos en su labor social y dentro de su militancia activa, que tienen reconocimiento social , liderazgo moral pero que no son apadrinados por los «elegidos».

Esa disparidad entre el que puede ascender y tener representatividad social con el que ya la tiene y es perpetuado por el partido, frena los deseos, intenciones y anhelos de cambiar a México, porque lo que en realidad se está viviendo es una total y absoluta imposición.

Los ciudadanos, no escogemos a nuestros candidatos, son elegidos antidemocráticamente al interior y por los partidos, por lo que no votamos por quien tiene el mejor perfil, experiencia o capacidades; votamos por los candidatos que nos imponen los partidos, nos dejan “supuestamente” elegir al votar, pero no votamos por quien queremos votar, votamos por quien ellos quieren colocar para servicio del partido y sus intereses.

Indigna la imposición y el descaro, humillan a México las dinastías, ocasiona desesperanza en la ciudadanía cuando a los militantes de un partido no se les permite contender democráticamente, ¿cómo puede construirse democracia en nuestro país, si no existe democracia al interior de los partidos? ¿Cómo van a ser los partidos una fuerza renovadora si instalan a los mismos de siempre?. 

Cada vez que veo el Canal del Congreso, me pregunto si Steven Spielberg analiza las sesiones, el comportamiento y los personajes para sus películas. Muchos Discursos vacíos hechos para lucirse, propuestas repetitivas lentas, aburridas, otros hablan con gran elocuencia y orgullo pero no hay discusión, porque cuando llegan al podio ya acordaron las iniciativas.

Otros son discursos directos, inteligentes y hechos para reflexionar ¿Por qué no hay debate? Porque al interior del partido no existen análisis, discusiones, propuestas, no hay una oposición inteligente, fuerte, decidida, ¿cómo pueden debatir si los militantes se pliegan? ¿Si los partidos acuerdan? Los funcionarios emanados de los partidos trasladan este comportamiento en todas las esferas del gobierno.

Y por eso, tenemos un país que se repite a sí mismo…

¿Podemos elegir candidato y votar por el en las urnas de manera democrática?, ¿Que elegimos? ¿Dónde están las opciones? En realidad votamos por quienes ellos han elegido; eso no es democracia, el proceso electoral es extraordinariamente costoso y al final elegimos a quienes unos pocos quieren poner en las urnas y de ellos elegimos al que se ve mejor en la foto o el que conocemos en los periódicos, aunque sepamos muy poco de los logros de los candidatos.

Pero vamos a las urnas y votamos, ¿realmente elegimos nosotros al candidato?

Esta situación, es como cuando una madre elige alimentos para sus hijos dándoles la opción a los niños de «escoger » lo que quieren comer; al final es un engaño y aunque las opciones fueron saludables o no tenían mucho de donde escoger, eligen la opción menos desagradable, la de mejor aspecto y no necesariamente la más nutritiva .

Los militantes tienen una gran lucha al interior de sus partidos, la lucha por democratizarlos

Durante las elecciones ¿qué podemos hacer? no votes por el partido, vota por la persona.

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