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Opinión: Ambivalencias por Martín Arango

Ambivalencias.

La obsesión por el poder.

Por Martín Arango.

MartínLa política no debe ser sinónimo de obsesión por el poder, por el contrario debe ser muestra de diálogo, acuerdos y la búsqueda del bien común en beneficio de la sociedad y son los partidos políticos los primeros obligados en hacer valer la voluntad popular, aceptar con madurez cuando la sociedad decide quitarlos del gobierno y aplicar con imparcialidad los recursos públicos que recibe de los ciudadanos.

Desgraciadamente, de algunos meses a la fecha hemos sido testigos de una campaña de difamación en contra del diputado panista Marcos Aguilar, quien al parecer su popularidad y trabajo tiene sumamente preocupado al PRI queretano, que día con día nos sorprende más con las ocurrencias a las que ha llegado con tal de desprestigiar al legislador albiazul. Ejemplo de lo dicho son dos actos en particular ocurridos la semana anterior, la primera de ellas se suscitó en las afueras de un centro comercial, donde aparecieron dos «pelones» que pretendían emular la apariencia de Marcos Aguilar y que repartieron volantes cuyo contenido refería a los famosos «moches» de los que fue acusado y que por cierto nunca se dio muestra alguna del supuesto acto de corrupción, es importante mencionar que uno de los sujetos de los que hacemos referencia trabaja para Alejandro Navarro, quien se desempeña como jefe de Ayudantía en Gobierno del Estado de Querétaro ¿Así o mas claro? Aun mas preocupante es el acto ocurrido el viernes pasado, donde fue falsificada la cuenta en facebook del periódico El Universal de Querétaro y se introdujo una nota en la que vinculaba al legislador federal con a Hector Beltrán Leyva, misma que fuera desmentida horas más tarde por el propio medio de comunicación e incluso por la Delegación de la PGR en Querétaro. Llama la atención que estas notas fueran difundidas desde la cuenta en facebook y Twitter de Serafín Sanchez, quien actualmente funge como Coordinador de Comunicación Social de la Secretaría de Gobierno del Estado de Querétaro. Sería irresponsable de mi parte culpar al Gobierno queretano o al PRI de orquestar esta guerra sucia en contra de Aguilar sin prueba alguna, sin embargo lo anteriormente expuesto son pruebas irrefutables de quienes son los autores de esta simulación.

Estamos convencidos que es el Instituto Electoral del Estado de Querétaro, en su carácter de árbitro electoral la autoridad encargada de poner fin a este tipo de actos, pues de no detenerse ahora mismo ya entrados en elecciones será imposible contener esta guerra sucia, que en nada favorece al desarrollo democrático en nuestra entidad, por ello anticipo que en próximos días pediremos al IEEQ tome cartas en el asunto con la finalidad de garantizar elecciones imparciales.

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