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Opinión: Ambivalencias «La crisis del sistema político mexicano. Parlamentarismo, la vía. Parte I» Por Martín Arango

Ambivalencias. 

La crisis del sistema político mexicano. Parlamentarismo, la vía. Parte I.

Por Martín Arango García. 

MartínEl escritor británico, George Orwell, afirmó alguna vez que «la historia la escriben los vencedores», seguro que no estaba tan equivocado. No cabe duda que el régimen político de cada país se encuentra determinado por su origen histórico-cultural y en México la Revolución, por cierto «celebrada» apenas hace algunos días, nos heredó al final de sus días el presidencialismo casi «monárquico» mediante una Constitución Política que otorgaba facultades que de facto permitían al Presidente de la República encontrarse por encima de los poderes Legislativo y Judicial, quienes en lo teórico debían encontrarse en una relación de coordinación y no de subordinación respecto a aquel.

Esta historia de nuestro país, relatada en libros de texto gratuito, nos orienta al caudillismo presidencial, en la que se exaltan sus acciones más bondadosas, pero se omiten los atropellos más bajos que la sociedad ha sufrido desde hace más de un centenar de años y que pareciera por fin estar indispuesta a seguir soportando la corrupción que sufre nuestro sistema político. Fue el presidencialismo en su consolidación quien decidía quienes serian los miembros del Congreso, Ministros de la Suprema Corte, Gobernadores y hasta Presidentes Municipales, es decir, toda la estructura del poder a disposición de una sola persona, el Presidente.

Y cuanto se vanagloriaban los priistas con el regreso de su partido a la Presidencia con Enrique Peña Nieto, haciendo política con la más novedosa estrategia en mercadotecnia pero con las mismas usanzas del viejo PRI. Que equivocados estaban cuando pensaban que podrían gobernar como lo habían hecho durante el siglo anterior.

Afortunadamente el pueblo mexicano ha despertado para no volver a dormir y nos exige que sus políticos tengan una verdadera y auténtica representatividad, puesto que hoy la inmensa mayoría de ellos no atienden a lo que sus electores quieren y necesitan, sino a lo que su partido les indica. Por ello es que a través de este espacio me permitiré realizar en los episodios subsecuentes a esta introducción algunas propuestas que abonen a que el sistema político mexicano se modifique en pro de una auténtica representación ciudadana, propuestas que por supuesto no son exclusivas de su servidor, pues también han sido promovidas en años recientes por intelectuales y académicos con la finalidad de construir una vía de acceso de los ciudadanos al poder, una vía llamada parlamentarismo.

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